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Todo un símbolo de la ciudad
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Puede decirse que el mercado de San Martín ha crecido según lo ha ido haciendo Donostia-San Sebastián. De hecho, su construcción comenzó en 1884, precisamente cuando la capital guipuzcoana comenzaba a expandirse tras el celebradísimo derribo de sus murallas. Desde entonces hasta nuestros días, el mercado es símbolo y testigo de la evolución social, cultural y económica de la Bella Easo.
Esta evolución de la ciudad se ha visto claramente reflejada en la historia de San Martín a través de sus numerosos cambios de aspecto y ampliaciones, que culminaron en 2005 con la inauguración del nuevo mercado. El edificio ha unido a la perfección tradición y vanguardia en un espacio que en 2006 recibió el Premio a la Mejor Realización de Nuevas Fórmulas de Comercio Integrado, otorgado por la Asociación Española de Centros Comerciales.
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Un edificio de inspiración francesa
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Fue el arquitecto municipal José de Goicoa el encargado en 1882 de diseñar y desarrollar el proyecto del mercado de San Martín, cuya ubicación se encontraría en pleno ensanche de la capital. Inspirado en Les Halles de Bayona, el bello edificio donostiarra era todavía más profuso en detalles. Todos los arcos contenían unos ramajes muy elaborados con el signo ‘SS’ (iniciales correspondientes al nombre de la ciudad) enzarzado, además de mil y un detalles más.
El primer pabellón del mercado de abastos fue inaugurado en 1884 en el lado norte de la plaza de San Martín, lugar en el que se hallaba una pequeñita capilla que acogía de manera provisional a los fieles donostiarras, mientras se construía la catedral del Buen Pastor. El mercado tenía entonces unos 50 metros de longitud y cerca de diecinueve de anchura.
Como consecuencia del incremento de la población, el mercado tuvo que ser ampliado y veinte años después Goikoa erigió un segundo pabellón en la zona sur de la plaza. Pero la ciudad iba creciendo sin parar con la llegada de personas de localidades próximas, pero también de otras provincias y en 1907 San Martín experimentó otra ampliación. En esta ocasión, el arquitecto Juan R. Alday unió los dos pabellones de Goicoa mediante una estructura que permitió cubrir la calle que quedaba entre ambos. De esta manera surgió el tercer pabellón de San Martín y éste se convirtió en el mercado de abastos más importante de la ciudad. En éste los habitantes del centro de San Sebastián llenaban la cesta de la compra con pescados frescos traídos directamente del puerto y las frutas y hortalizas de los caseríos próximos. Las últimas transformaciones se realizaron en la estructura de hormigón de la pescadería en la década de los años 30 o 40 y la última configuración de la fachada data de los cincuenta. A pesar de haber sido construido en tres fases, el edificio guardaba un carácter unitario y su arquitectura de hierro era la típica de la época para mercados y naves.
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| A pesar de las numerosas reformas de las que fue objeto, el mercado San Martín difícilmente se adaptaba ya en los últimos años a las nuevas necesidades de vendedores y compradores, como tampoco a la nueva dinámica de la ciudad. Donostia-San Sebastián iba creciendo y surgían nuevos problemas con el tráfico el aparcamiento, nuevas dinámicas comerciales, nuevos hábitos de consumo, nuevas normas y exigencias de seguridad, comodidad, salubridad,…
En 2003, el ayuntamiento donostiarra —propietario del edificio— y los asentadores del mercado decidieron de común acuerdo dar por finalizada una etapa que comenzó a finales del siglo XIX y sustituir el antiguo edificio por uno nuevo que respondiera a las nuevas necesidades de la ciudad. Tras dos años de obras, nació el Nuevo Mercado San Martín, que destacó desde el principio por aunar a la perfección las ventajas del mercado tradicional y los modernos centros comerciales. |
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